sábado, 11 de agosto de 2012

COMUNISTAS TERRORISTAS


El terrorismo DE ESTADO de los Castro.
Por: Lic. Yusmila Reyna Ferrera

Directora APLOPRESS

Escombros de pared derribada, Casa de Jorge Cervantes, Sede de la Unión Patriótica de Cuba en Contramaestre. Santiago de Cuba.

Santiago de Cuba, 29 de julio del 2012 (www.aplopress.com) El terrorismo, luego del ataque a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre del 2001 en los Estados Unidos, se adueñó de las mentes y corazones de muchos ciudadanos del mundo. Incluso, algunos han sido víctimas directas del terrorismo, por lo que es un fenómeno que hay que combatir con todas las fuerzas, pero lo que llama poderosamente la atención son aquellos que bajo un supuesto deber a combatirlo se convierten en unos verdaderos terroristas. Y peor aun cuando se convierte en terrorismo de estado por motivos políticos como el que vienen realizando los hermanos Castro en Cuba y sus turbas delincuenciales.

Una caracterización sin ataduras de la vida social y sistema de gobierno cubano por más de cincuenta años validan la anterior afirmación, donde la amenaza, la subversión, la guerrilla, el chantaje, el sabotaje, la represión, el miedo y la miseria inducida, como procedimientos del método represivo surgieron y se manifestaron desde antes que Fidel Castro asumiera el poder, empleándolo para alcanzarlo. Tan solo citar los juicios sumarísimos, las campañas difamatorias contra comandantes y otros luchadores de su ejército, los sabotajes a instalaciones públicas, los atentados a militares del gobierno de Batista, etc.

En la actualidad, el gobierno cubano desmiente reiteradamente en su prensa, el rechazo al alistamiento de Cuba dentro de los países terroristas, pero si ahondamos en los archivos y consideramos las miles de denuncias internacionales y testimonios de víctimas del comunismo castrista, coincidiremos con la inclusión del Gobierno cubano en dicha lista.

La inserción del Gobierno de Cuba entre los gobiernos que patrocinan el terrorismo, desafortunadamente para nosotros los cubanos tiene un doble matiz, no solo por cooperar y albergar a terroristas y contribuir a cometer actos de terror a nivel internacional, sino lo que es peor, contra su propio pueblo, al punto de institucionalizarlo y formar en el cubano una predisposición o una actitud hacia la violencia y una aceptación de la misma dentro de su cotidianidad. Algo que describió y denominó muy bien Carlos Alberto Montaner como: “Anatomía del Terror”.

A pesar de la existencia y revelación de esos múltiples testimonios, así como los variados análisis y estudios del caso cubano, y de convivir tantos años con el terror, la mayoría del pueblo no lo reconoce o no acepta esas verdades, sencillamente porque el conocimiento y la información que tienen sobre el terrorismo es la ofrecida por el Gobierno cubano y en sentido general, solo asocian el término a su táctica de sabotajes a grandes escalas: coches bombas, hombres suicidas, etc. teniendo como patrones, sucesos como el sabotaje del avión de Cubana de Aviación en Barbados en 1976. Además, esa actitud del pueblo es consecuencia del propio terror y por tanto prueba de que le ha dado resultado al régimen mantenerla.

Por tanto se hace necesario que nuestro pueblo conozca y comprenda, que a pesar, de que no existe una definición precisa del término terrorista, este posee rasgos puntuales, que se enmarcan dentro de lo que ocurre en el país. Como que, más que un tipo de violencia política es un terrorismo de Estado con el objetivo de una cúpula castrense de mantenerse en el poder, usando diferentes tácticas y configuraciones como secuestros, apedreamientos, sabotajes, acto de repudios, difamación, marginación social y económica, chantajes, acoso, intimidación, etc. con las fachadas de las Brigadas de Respuesta Rápida, (pueblo manipulado) y los falsos opositores (agentes infiltrados), respectivamente. Este uso sistemático del terror, ocurre generalmente bajo regímenes dictatoriales y totalitarios como el nuestro.

La aplicación de esas tácticas o procedimientos ilegítimos están orientados a inducir el miedo, a coaccionar a la población civil para alcanzar sus objetivos y fomentar comportamientos como el miedo que sienten los cubanos de pensar, de hablar y de hacer algo que se oponga al gobierno, por solo citar un ejemplo. Este comportamiento no se produciría, si no fuera por la aplicación del terror, por tanto es inducido. Aspectos que se refieren en la literatura, pero si se ajustan, como vemos, a nuestra realidad.

Dichas actuaciones gubernamentales se suelen justificar por la "Razón de Estado" y que en Cuba son por las razones de la “Revolución” de la vanguardia histórica, del Socialismo, como única opción, etc., etc.

El uso de los recursos policiales, parapoliciales o paramilitares en la sistematización del terror es propio del terrorismo de Estado y son empleadas en la isla, así como la creación de organizaciones reales o simuladas que se presentan como antagónicas a las fuerzas opositoras, para justificar y enmascarar la promoción de esta práctica por el gobierno ante la opinión pública nacional e internacional, como si fuera un asunto y por decisión propia de la mayoría del pueblo. En ellas se enmascaran las llamadas Brigadas de Respuesta Rápida y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) entre otras, que constituyen ese instrumento de terror institucional.

También es frecuente la inducción y desarrollo de operaciones de las fuerzas policiales, de Seguridad del Estado y militares, para que actúen de forma que causen terror y un grave estado de inseguridad y temor en la población civil. Además de la aplicación de una política de emigración que impida a la propia población el abandono del país, por el uso de trámites desestimuladores y restrictivos, o métodos de escarmiento como la pena de prisión para el que intente salir de forma ilegal del país. Aunque la emigración se ha convertido en la mejor aliada política del régimen, la controla y la utiliza a su forma y manera para sacar de ella su mejor provecho.

Si el pueblo cubano logra comprender los caracteres generales del terrorismo, pueda que asuma que el sufrimiento y la agonía cotidiana en que viven, junto a la oposición ya es terror, faltos de todos los productos básicos, privados del derecho a la información, a una educación liberadora, de la participación directa en el gobierno del país, del derecho al autoreconocimiento, a un proyecto de vida personal y nacional viable, el compromiso obligatorio de asumir un odio histórico y ridículo hacia Estados Unidos y de dar las gracias eternas como un culto a la “vanguardia de la revolución¨, figuran dentro de los muchos rasgos del terror nacionalista castrista y del también conocido Genocidio Cultural.

Las dificultades adicionales de los disidentes pacíficos en Cuba como las Damas de Blanco, los miembros de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), periodistas independientes como Luis Felipe Rojas, blogueros como Yoani Sánchez, directivos de los Municipios de Oposición y Centros de Estudios Estratégicos para la Democracia como Gerardo Páez, Antonio Suares Fonticiella y Hergues Frandín, entre otros, también evidencian cronológicamente otros métodos de terror empleados por la policía política y parte del pueblo manipulado. Son genocidas los ataques a la integridad personal y familiar al que han sido sometidos impune y sistemáticamente durante años, incluidos los métodos sutiles de ataques psicológicos y morales.

Los miles de prisioneros de conciencia, las vidas cobradas en el hundimiento del Remolcador 13 de Marzo, la de Wilman Villar Mendoza, Orlando Zapata, Laura Pollán, Pedro Luis Boitel y ahora se suman las muertes en extrañas circunstancias de Osvaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero, a la larga lista de víctimas a lo largo del proceso castrista.

Uno de los más recientes ejemplos del terrorismo de estado, fueron los ataques a la vivienda y persona de uno de los miembros de la Junta de Coordinadores de la UNPACU, Jorge Cervantes García junto a su familia, cuyas imágenes se muestran en este artículo y han sido circuladas con videos en la red. Apedreamiento sobre todo en horas de la madrugada, contaminación del agua potable con excrementos, lanzamiento de asfaltil, lodo, excremento, derribo de pared del frente, habitación superior de la casa y rejas, heridas físicas, trauma psicológico a los niños, daños colaterales a vecinos, aislamiento al estar vigilado e impedir la solidaridad de vecinos y opositores, amenazados, golpeados y detenidos, cuando han prestado asistencia.







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